Circulación
Manos y pies siempre fríos: cuándo es circulación y cuándo no
Es la frase que más oigo en invierno. Y la respuesta correcta casi nunca es la que la persona espera.
Rosina Touriñán3 min de lectura
Hay quien lleva toda la vida con las manos heladas y lo asume como parte de su carácter. Otras personas notan que ha empezado hace poco y no le dan importancia. La diferencia entre esos dos casos es justamente lo que hay que mirar.
Lo primero: es normal que se enfríen
Cuando hace frío, el cuerpo cierra el riego de las zonas más alejadas para proteger la temperatura de los órganos. Manos y pies son los primeros en sacrificarse. Eso es fisiología funcionando bien, no una avería.
Lo mismo pasa con el estrés. Ante una situación de alerta, el sistema nervioso desvía sangre hacia el músculo grande y el tronco. Mucha gente que se queja de manos frías en la oficina tiene, en realidad, un problema de tensión sostenida.
Cuándo empieza a merecer atención
- Cuando los dedos cambian de color de forma marcada: blanco, luego azulado y después rojo al recuperarse.
- Cuando duele, no solo se enfría.
- Cuando ocurre en un solo lado del cuerpo.
- Cuando aparecen heridas o grietas que no cierran.
- Cuando es nuevo y no había pasado antes.
- Cuando se acompaña de hormigueo o pérdida de sensibilidad.
Cosas que no son circulación
Antes de asumir que es un problema vascular conviene descartar otras causas frecuentes: hipotiroidismo, anemia, déficit de hierro, algunos medicamentos que producen vasoconstricción, tabaquismo y, en las manos, compresiones nerviosas a la altura del cuello o de la muñeca.
Por eso, si el frío es nuevo o va a más, el orden correcto es: primero una analítica y una consulta médica, después el resto.
Un fisioterapeuta que te diga que tus manos frías son de circulación sin que nadie te haya hecho una analítica se está adelantando demasiado.
Qué ayuda cuando ya está descartado lo demás
- Movimiento diario, sobre todo el que implica brazos y manos.
- Baños de contraste: alternar agua templada y fresca, terminando en templado.
- Dejar el tabaco, que es el factor modificable con más impacto.
- Guantes y calcetines de verdad, antes de que aparezca el frío, no después.
- Trabajar la tensión sostenida, porque el estrés crónico mantiene los vasos periféricos cerrados.
- Revisar la movilidad del cuello y del hombro si el frío es sobre todo en manos.
Y la parte de la microcirculación
Cuando lo que falla es el reparto en los vasos más pequeños, y eso lo ha valorado alguien antes, tiene sentido añadir herramientas que trabajen específicamente sobre la microcirculación. En el centro trabajamos con terapia físico vascular en esos casos, siempre acompañando al movimiento y al resto de medidas, nunca en su lugar.
