BEMER
¿Alquilar o comprar un BEMER? Cómo decidirlo sin equivocarte
Soy distribuidora oficial, así que tengo un interés evidente en que compres. Precisamente por eso este artículo empieza recomendando que no lo hagas todavía.
Rosina Touriñán3 min de lectura
Un equipo BEMER no es una compra impulsiva. Es un desembolso importante y, como todo desembolso importante en salud, se toma mejor con información que con entusiasmo. La pregunta útil no es si el equipo es bueno. Es si tú lo vas a usar.
Empieza por las sesiones en consulta
Antes de hablar de alquiler o de compra, prueba. Unas cuantas sesiones en el centro te dan tres cosas que ninguna web te puede dar: saber si tu cuerpo responde, saber si la sensación te resulta cómoda y saber si esto encaja en tu vida.
Hay gente que nota cambios en dos semanas y gente que no nota nada. Ambas cosas son información valiosa, y salen baratas comparadas con un equipo guardado en un armario.
Cuándo tiene sentido alquilar
- El objetivo pide aplicación diaria durante semanas, y venir cada día al centro no es realista.
- Estás en una recuperación concreta con final previsible: una cirugía, una lesión, un periodo de inmovilidad.
- Quieres comprobar cómo es convivir con el equipo antes de comprometerte.
- Vives lejos del centro y el desplazamiento es lo que te va a hacer abandonar.
El alquiler resuelve el problema de la constancia, que es el que hace fracasar la mayoría de los tratamientos. Y te deja salir sin haber comprado nada.
Cuándo tiene sentido comprar
- Ya lo has probado el tiempo suficiente y sabes lo que hace en tu caso.
- Lo que tratas es crónico, no un episodio: no vas a dejar de necesitarlo dentro de tres meses.
- Lo van a usar varias personas de la casa, y los números empiezan a cuadrar.
- Has hecho la cuenta comparando con lo que gastarías en sesiones a lo largo de un año o dos.
La pregunta que lo resuelve casi siempre: si al terminar un alquiler de seis semanas lo echas de menos, cómpralo. Si lo devuelves con alivio, ya tienes tu respuesta.
Lo que conviene pedir por escrito
Da igual con quién lo hagas, conmigo o con cualquier otro distribuidor. Antes de firmar nada, pide que te pongan negro sobre blanco estas cinco cosas:
- Qué equipo y qué aplicadores exactamente, con su referencia.
- El importe del alquiler, el de la fianza y las condiciones de devolución de esta.
- Si el alquiler se descuenta de una compra posterior, cuánto y hasta cuándo.
- Quién responde si el equipo se avería mientras lo tienes tú.
- Qué formación y qué seguimiento van incluidos, y quién los da.
Y la parte que casi nadie menciona
Un equipo sin pauta es un mueble caro. Lo que hace que funcione es usarlo con un plan: qué programa, cuántos minutos, en qué momento del día, durante cuántas semanas y con qué revisiones. Esa parte es la que yo cobro, en realidad, y es la que marca la diferencia entre alguien que mejora y alguien que se cansa a las tres semanas.
Si compras el equipo a alguien que solo te lo entrega en una caja, te has quedado con la mitad de lo que necesitabas.
