BEMER
Cómo es una sesión de BEMER, paso a paso
Mucha gente llega con la idea de que va a notar algo raro. Casi siempre se va sorprendida por lo poco que pasa mientras pasa.
Rosina Touriñán3 min de lectura
Voy a contarlo tal cual, sin adornos, porque la incertidumbre es lo que más frena a la gente que nunca lo ha probado.
Antes de tumbarte
La primera visita empieza sentados, hablando. Quiero saber por qué vienes, qué te ha dicho tu médico, qué medicación tomas y si hay algo que desaconseje la terapia. Repasamos la lista de contraindicaciones entera, incluida la de los implantes activos, que es la importante.
Si hay cualquier duda, paramos ahí y la resolvemos antes de encender nada. No pasa nada por retrasar una sesión dos semanas.
La aplicación
Te tumbas o te sientas, vestida, sobre la esterilla. No hay que desvestirse, no hay que quitarse nada más que el abrigo si hace calor, y no hay que prepararse de ninguna manera. Ni ayuno, ni ropa especial, ni nada.
La aplicación general dura ocho minutos. Ese es el tiempo de programa. Si además hay que trabajar una zona concreta, se coloca encima un aplicador local y se suma su propio tiempo. Entre que entras, hablamos, se hace la aplicación y te vas, la cita ronda la media hora.
Qué se siente
Nada, en la mayoría de los casos. No calienta, no vibra de forma perceptible, no da calambre y no duele. Hay quien dice notar un ligero hormigueo y hay bastante gente que se queda dormida, que es probablemente la mejor descripción posible de lo cómodo que resulta.
Si esperas notar algo espectacular durante la sesión, te vas a llevar una decepción. Lo que se mira no es lo que pasa en esos ocho minutos.
Después
Te levantas y sigues con tu día. No hay reposo, no hay contraindicación para conducir ni para entrenar, y no deja resaca. Muchas personas encadenan la sesión con la fisioterapia el mismo día, porque llegar al tejido con mejor riego ayuda al trabajo manual que viene después.
Los primeros días algunas personas notan más sed o más sueño. Suele pasarse solo. Si te ocurre, dímelo en la siguiente sesión, porque a veces conviene ajustar la pauta.
Cuántas sesiones
Depende del caso, y desconfía de quien te dé un número antes de verte. Lo que sí hago siempre es fijar contigo un punto de revisión: en tal fecha nos sentamos y valoramos si esto está haciendo algo. Si no lo está haciendo, lo digo yo.
