Circulación
Los tobillos que se hinchan por la tarde
Por la mañana el zapato entra bien y a las siete de la tarde marca. Es tan común que casi nadie lo consulta, y sin embargo es de las cosas que más me gusta mirar con calma.
Rosina Touriñán4 min de lectura
La gravedad no descansa. Pasamos el día de pie o sentadas, y el líquido tiende a acumularse abajo. El sistema que lo devuelve hacia arriba no es una bomba potente como el corazón: son las válvulas de las venas y, sobre todo, la contracción de los músculos de la pierna. Cada vez que das un paso, el gemelo aprieta y empuja hacia arriba. Por eso a esa musculatura se la llama la segunda bomba del cuerpo.
Cuando pasas ocho horas sentada o de pie sin moverte, esa bomba no funciona. El líquido se queda. Y por la mañana ha desaparecido porque has estado horas tumbada, con las piernas a la misma altura que el corazón.
La pregunta que lo cambia todo: ¿una pierna o dos?
La hinchazón que suele ser banal es la de las dos piernas, progresiva a lo largo del día, sin dolor importante, que mejora al elevarlas y que ha desaparecido a la mañana siguiente. Ese es el patrón que veo constantemente en verano y en gente que trabaja de pie.
Otras cosas que conviene descartar con tu médico
Aunque el patrón sea de los dos lados, hay causas que no me corresponden a mí y que dan exactamente esa imagen. La hinchazón de tobillos puede acompañar a problemas de corazón, de riñón, de hígado o de tiroides, y también es un efecto conocido de bastantes medicamentos, sobre todo algunos para la tensión.
Por eso, si esto es nuevo, si ha empeorado claramente en poco tiempo, si va acompañado de falta de aire o si empezó justo cuando te cambiaron una pastilla, la primera consulta no es la mía.
Lo que sí ayuda en casa
- Andar. Es lo primero y lo más aburrido. Media hora seguida al día vale más que cualquier otra cosa de esta lista.
- Si trabajas sentada, levantarte cada media hora aunque sea un minuto. Si trabajas de pie, cambiar el peso y mover los tobillos.
- Elevar las piernas veinte minutos por encima del nivel del corazón al llegar a casa. Por encima, no apoyadas en un taburete bajo.
- Mover el tobillo arriba y abajo cien veces mientras ves la tele. Ridículo y eficaz: es activar la bomba a mano.
- Agua fría en las piernas al final de la ducha, de abajo hacia arriba.
- Vigilar la sal, sobre todo en verano y sobre todo si ya tomas medicación para la tensión.
Las medias de compresión funcionan, pero tienen que estar bien elegidas. Compradas al azar en una farmacia sin que nadie te mida, o aprietan donde no toca o no hacen nada.
Qué hago yo con esto en el centro
Lo primero es la conversación de arriba: descartar lo que no me toca. Cuando el cuadro es el de siempre, piernas cansadas y tobillos hinchados al final del día, trabajo con drenaje linfático manual, que es una de las formaciones que hice en la escuela ITASE, y con movilización del tobillo y del pie, que en mucha gente está mucho más rígido de lo que cree.
También es uno de los motivos por los que más gente prueba BEMER en el centro, porque es una sesión tumbada, de ocho minutos, que no exige esfuerzo a alguien que llega reventado del trabajo. Lo que no te voy a decir es que sea un tratamiento para el edema: es una parte de un plan que empieza y acaba por moverte más.
Y sí, te voy a mandar a caminar. Todos los días. Aunque hayas venido a que te toquen las piernas.
