Saltar al contenido
bennusalud
Todos los artículos

Fisioterapia

¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

Es la pregunta más razonable del mundo y la que peor se contesta por teléfono. Aquí va la respuesta larga, que es la única honesta.

Rosina Touriñán4 min de lectura

Entiendo perfectamente por qué se pregunta. Hay que organizar la agenda, hay que saber cuánto va a costar y hay que decidir si esto entra en el presupuesto de este mes. Es una pregunta de adulto responsable, no una impertinencia.

Lo que pasa es que si te contesto un número antes de verte, me lo estoy inventando. Y los números inventados tienen la costumbre de convertirse en bonos de diez sesiones que nadie sabe justificar a partir de la cuarta.

De qué depende de verdad

  • Cuánto tiempo llevas así. Algo de tres semanas y algo de tres años no se parecen en nada. El tejido que lleva años adaptado necesita más tiempo para desadaptarse.
  • Si hay una causa que sigue actuando. Si te duele el cuello por cómo trabajas y no cambias nada de cómo trabajas, esto no se acaba nunca.
  • Qué haces entre sesión y sesión. Es la variable que más manda y la que menos se tiene en cuenta.
  • La edad, el sueño, el estrés y la medicación. No lo digo para excusarme: es que un tejido que no descansa no repara igual.
  • Si hay una lesión estructural que necesita otra cosa. A veces la respuesta correcta es que no son sesiones, es un traumatólogo.

Lo que sí te puedo decir después de explorarte

En la primera visita, que es larga porque hace falta que lo sea, hago tres cosas: escucho la historia entera, te exploro y te digo lo que veo. Y al final de esa visita sí me mojo, con esta estructura:

  • Qué creo que te pasa, dicho en cristiano.
  • Qué vamos a hacer y por qué.
  • En cuántas sesiones deberíamos empezar a notar algo. Normalmente entre dos y cuatro.
  • Qué vas a tener que hacer tú en casa.
  • Qué haremos si en ese plazo no ha pasado nada.

Ese último punto es el importante. Un tratamiento sin fecha de revisión no es un tratamiento, es una suscripción.

Órdenes de magnitud, con todas las cautelas

Como sé que quieres una idea aunque te diga que depende, te doy lo que veo en la práctica, sabiendo que tu caso puede no parecerse:

  • Una contractura reciente, sin más historia detrás: a menudo con dos o tres sesiones se resuelve.
  • Un dolor de meses con una causa que se mantiene: unas cuantas semanas de trabajo, con sesiones más espaciadas según va mejorando.
  • Un proceso crónico o una recuperación tras cirugía: aquí hablamos de meses y de un plan, no de sesiones sueltas.
  • Mantenimiento en alguien mayor o con una patología que no se cura: una sesión cada cierto tiempo, pactada, y sin fingir que estamos curando nada.

Cuándo hay que parar y replantear

Si a la tercera o cuarta sesión no ha cambiado nada, no seguimos igual. O cambio el enfoque, o te mando a que te hagan una prueba, o te digo que esto no es lo mío. Las tres opciones son mejores que dejar pasar sesiones esperando que la cosa se arregle sola.

Y lo digo también al revés: si estás bien, se acaba. No vendo bonos para tenerte enganchada. Prefiero que te vayas y vuelvas dentro de dos años que verte cada semana sin motivo.

Sobre los precios

Los precios te los digo por WhatsApp o por teléfono sin problema, y no dependen de cuánto creas que te va a doler. Lo que no hago es dar un presupuesto cerrado de un tratamiento que todavía no he podido valorar. Si alguien te lo da sin verte, pregúntale en qué se basa.

Un apunte importante: si en algún momento tu caso necesita una prueba de imagen, un especialista o una derivación, te lo voy a decir aunque eso signifique que dejes de venir. Es parte del trabajo, no un fallo del tratamiento.

De dónde sale esto

Seguir leyendo

¿Esto te suena a lo que te pasa?

Cuéntamelo y vemos si puedo ayudarte. Un artículo nunca sustituye a que alguien te vea.

O llama al 677 50 46 81

WhatsAppLlamar