Hábitos
¿Frío o calor? Cuál poner y cuándo
Es la pregunta que más me hacen por WhatsApp, normalmente un domingo por la tarde. Aquí tienes la respuesta para que no tengas que escribirme.
Rosina Touriñán3 min de lectura
Vaya por delante lo más importante: en la mayoría de los casos cotidianos, ninguno de los dos va a decidir cómo acaba la historia. Sirven para estar más cómodo mientras el cuerpo hace su trabajo, y eso ya es bastante. Quien te venda el frío o el calor como tratamiento te está vendiendo humo.
La regla corta
Si es un golpe reciente, hinchazón o algo caliente, frío. Si es rigidez, una zona tensa o un dolor de los de siempre, calor. Con eso aciertas casi siempre.
Cuándo el frío
- Las primeras 48 horas tras un golpe, un esguince o una torcedura.
- Cuando hay hinchazón visible.
- Cuando la zona está caliente al tacto comparada con el otro lado.
- Después de una actividad que sabes que te va a inflamar la zona.
Cómo: de diez a quince minutos, con un paño entre el hielo y la piel, y descansando al menos una hora antes de repetir. Nunca hielo directo sobre la piel y nunca dormirse con él encima.
Cuándo el calor
- Contracturas y musculatura tensa.
- Rigidez de por la mañana, sobre todo en cuello y espalda.
- Dolores crónicos, de los que llevan meses.
- Antes de moverte o de hacer los ejercicios, para llegar con la zona más suelta.
Cómo: de quince a veinte minutos, calor agradable y no ardiendo. La manta eléctrica está bien si no te duermes con ella puesta, que es exactamente lo que hace todo el mundo.
Si tienes dudas, hazle caso a tu cuerpo. Prueba uno diez minutos: el que te alivia es el tuyo, aunque no coincida con la regla.
Cuándo ninguno de los dos
Dos malentendidos frecuentes
El primero: «cuanto más frío, mejor». No. Quince minutos bien puestos hacen lo mismo que una hora, y una hora te puede quemar la piel.
El segundo: el calor en una zona recién golpeada e hinchada. Aumenta el riego justo donde ya sobra, y suele dejarte peor. Si dudas en las primeras horas, frío o nada.
Y una cosa que funciona mejor que los dos
Moverte. Poco, suave y a menudo. La bolsa te ayuda a estar cómoda; el movimiento es lo que cambia el resultado. Si tuviera que elegir entre que alguien se ponga la manta veinte minutos o que camine veinte minutos, no tengo ninguna duda.
