Fisioterapia
Por qué la contractura vuelve al mismo sitio
Vienes, te la quito, te vas bien, y a las tres semanas la tienes otra vez en el mismo sitio. Si esto te suena, el problema no es la contractura.
Rosina Touriñán3 min de lectura
Es de las frases que más oigo: «siempre el mismo punto, aquí, entre el cuello y el hombro». Y casi siempre viene con una pregunta implícita, que es si el masaje sirve de algo si la cosa vuelve.
Sirve, pero no para lo que la gente cree. Y esa confusión es la que hace que el ciclo se repita durante años.
Qué es una contractura, dicho en cristiano
Un grupo de fibras musculares que se queda en tensión y no suelta. No es un nudo, aunque se palpe como tal, y no es un hueso descolocado. Es tejido que lleva demasiado tiempo trabajando en una posición y ha dejado de saber relajarse.
Duele, limita el movimiento y a veces refiere molestia a distancia: una contractura en el trapecio puede darte dolor de cabeza y tú jurarías que el problema está en la sien.
Por qué vuelve siempre al mismo punto
Porque la contractura no es la causa, es el resultado. Y si la causa sigue ahí, el resultado vuelve. En la práctica, lo que veo es casi siempre una de estas cuatro:
- Una postura mantenida muchas horas. La pantalla baja, el móvil, el coche, el sofá. El músculo no se rompe: se cansa, y un músculo cansado se defiende poniéndose duro.
- Falta de fuerza. Un músculo débil se agota antes. La zona que siempre te duele suele ser la que más trabaja con menos recursos.
- Una zona vecina que no se mueve. Si el hombro no llega, el cuello hace el trabajo por él. El que se queja no siempre es el culpable.
- Sueño y estrés. Cuando duermes mal, el umbral del dolor baja y el tejido no repara igual. No es una excusa, es fisiología.
El trabajo manual compra tiempo. Lo que evita que vuelva es lo aburrido: cambiar la postura, ganar algo de fuerza y dormir.
Entonces, ¿el masaje no sirve?
Sirve, y mucho, para una cosa concreta: bajar el dolor lo suficiente como para que puedas empezar a moverte y a entrenar. Eso no es poco. Un tejido muy sensible no tolera ejercicio, y sin ejercicio no se rompe el ciclo.
Lo que no hace el masaje es cambiar la causa. Si vienes cada mes a que te la quite y no cambiamos nada más, te estoy dando alivio y cobrándotelo, pero no te estoy resolviendo el problema. Y eso, para mí, no es hacer bien mi trabajo.
Qué hacemos en el centro
La primera visita es larga porque la mitad del tiempo se va en preguntar. Cuánto tiempo llevas así, a qué hora del día empieza, cómo trabajas, cuánto duermes, qué has probado. Después exploro, y no solo el punto que te duele: también lo que hay por encima y por debajo.
Luego sí, trabajo manual sobre la zona. Y al final de la sesión te llevas dos cosas concretas: qué cambiar en tu día y dos ejercicios que puedas hacer sin montarte una vida nueva. Si a la tercera o cuarta sesión no ha cambiado nada, replanteamos o te mando a que te miren otra cosa.
